lunes, octubre 13, 2014

los niños empiezan la escuela un año más tarde, tienen jornadas más cortas, el año escolar es más breve y dejan apenas el 10 por ciento de las tareas para el hogar. #Finlandia

de: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/modelo-de-educacion-de-finlandia-uno-de-los-mejores-del-mundo/14678295?hootPostID=7dae6d810ee6e3428f1e730029321f6e

subrayados y similares, de @orlandoparrag el blogger

Finlandia: viaje por uno de los mejores sistemas educativos del mundo

Tienen pocas horas de clase y casi no hacen tareas, pero arrasan en las temidas pruebas Pisa.

 
Escuela primaria Koulumestarin, en la ciudad de Espoo, área metropolitana de Helsinki.
Foto: Bernardo Bejarano / EL TIEMPO
Escuela primaria Koulumestarin, en la ciudad de Espoo, área metropolitana de Helsinki.
Si un niño quisiera escapar de la escuela, tal vez se preguntaría: ¿Qué tan larga debe ser la escalera que necesito apoyar en ese muro de tres metros que me separa del exterior? Esa interrogante se la hacen todos los finlandeses en algún momento. Y no es porque planeen dejar el lugar donde comparten con sus amigos desde los 7 años de edad, donde pasan apenas unas cinco horas al día, donde no les dejan tareas para la casa y donde no les cobran por estudiar ni por comer.
No. Ellos se harán esa pregunta –jugando con triángulos y cuadrados de papel de colores– porque un profesor les pedirá imaginar lo inimaginable y, de paso, llegar por ellos mismos a lo que Pitágoras declaró 22 siglos atrás. Calcular la hipotenusa de un triángulo rectángulo es algo que los niños finlandeses, beneficiarios del mejor sistema de educación del mundo, saben hacer y no recitar. Es algo que tuvieron que descubrir y no memorizar.
El mundo entero se ha empeñado en entender el sentido que se le da al aprendizaje en Finlandia desde que la primera prueba Pisa, aplicada en el 2000 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), demostró que ese país nórdico, de apenas cinco millones de habitantes, tenía el mejor sistema educativo.
Pisa, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (sigla en inglés), se aplica actualmente en 65 países para evaluar las competencias de las personas de 15 años en las áreas de lenguaje, matemática y ciencias. El sentido del examen no es medir conocimientos específicos, sino qué tan preparados para la vida adulta están los jóvenes; en otras palabras, cómo aplican lo que han aprendido en las escuelas hasta esa edad.
“Todo el mundo cree que tiene el mejor sistema hasta que decide comparar. Y lo que sucedió con Finlandia fue una sorpresa para ellos también. No sabemos exactamente cuál es la variable que lleva al éxito de un sistema educacional, porque no hay una fórmula mágica, pero el caso finlandés es perfecto para ver que la conjunción de muchas variables únicas puede llevar a algo asombroso”, comenta desde París el analista Pablo Zoido, de Pisa.
El experto de la Ocde, organización que agrupa a las economías más desarrolladas del mundo, destaca en primer lugar que el modelo finlandés es muy inclusivo, pues no existe la selección de estudiantes. Más del 90 por ciento de las escuelas son públicas y dependen de los municipios, de manera que los niños se matriculan –por ley– en la que tienen más cerca de su casa, reflejando también la escasa segregación social del país. Que el hijo de un doctor estudia junto al hijo de un albañil es un leitmotiv educacional.
La República de Finlandia, al noreste de Europa,  es uno de los paises con mejores índices de calidad de vida y crecimiento económico.
Otro factor muy propio de Finlandia es que se retrasa el inicio de la escolaridad básica hasta los 7 años. Según los estudios cognitivos realizados a los niños, solo en ese momento del desarrollo de los niños es adecuado comenzar a leer.
“La tendencia mundial es que la escolarización comience cada vez más temprano –dice el especialista de la Ocde–, pero Finlandia ya es un caso real de estudio solo por retrasarla”.
En la educación preescolar, que dura obligatoriamente un año y que se imparte en jardines infantiles o en la casa de educadores certificados, solo se realiza estimulación temprana de la socialización. En Finlandia nadie busca tener niños genios para presumir ante los amigos o para postularlos a un colegio de élite, porque no hay.
“Se respeta mucho el ritmo de cada niño. Para nosotros es muy importante la atención especial de los niños que requieren más ayuda. También tenemos niños hiperquinéticos (hiperactivos) o con déficit de atención, pero no los obligamos a tomar clases separadas", asegura Emilia Ahenjarvi, académica finlandesa.
Tenemos un equipo de apoyo que trabaja con ellos dentro de la misma clase, desde muy temprana edad. Por eso, nunca un niño repetirá el curso, lo que afectaría su autoestima. A lo sumo cursará un último año de escolaridad básica -un décimo año, pues el ciclo dura hasta el noveno- antes de ir a la secundaria”, apunta Emilia Ahvenjärvi, académica finlandesa que visitó Chile a petición de la Embajada de su país.
Necesidad = oportunidad
El modelo finlandés fue reformado a comienzos de los 70, luego de casi una década de debate parlamentario sobre qué tipo de educación se necesitaba. En los años 50, Finlandia estaba diezmada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, y su economía básicamente agraria tenía como eje la explotación forestal. Se requerían nuevas competencias y el acuerdo fue dárselas a toda la población, no a los más ricos ni a los mejores.
Hoy, el país no solo figura como uno de los mejor educados, sino que también acumula envidiables índices en felicidad, competitividad e innovación.
Tony Wagner, doctor en educación y profesor residente del Laboratorio de Innovación de Harvard, se sintió atraído hace un par de años por el exitoso sistema y viajó a realizar el premiado documental El fenómeno finlandés. Durante dos semanas visitó escuelas, participó en clases, se entrevistó con autoridades, niños, profesores y padres, y vio sobre el terreno otra de las claves del milagro local: la importancia que se le da al profesor.
Ser maestro en Finlandia es más difícil que convertirse en ingeniero o doctor. Solo uno de cada diez aspirantes a estudiar pedagogía logran ingresar, y quienes quieren ejercer la profesión necesitan como mínimo tener un grado de magíster en educación.Nadie se hace rico siendo profesor, pero las brechas salariales son mínimas en ese país, donde la mitad de los egresados opta por una educación técnica y no profesional.
“Finlandia cambió su educación no a partir de una crisis por los bajos resultados en pruebas internacionales, sino por una necesidad real –destaca Wagner–. Y cuando un país acuerda poner la educación en primer lugar hay que tomar medidas, como cerrar el 80 por ciento de las escuelas de pedagogía y dejarlas solo en las universidades de élite. Así te aseguras de que solo los mejores lleguen a ser profesores y de que, dada su formación intelectual, no requieran de un proceso externo de evaluación”.
En Finlandia, destacan todos, no existe un sistema estatal de evaluación docente. Cada profesor está constantemente investigando y auditando su propio desempeño, sin necesidad de que lo controle una autoridad más allá de su propia comunidad escolar. Además, el currículo nacional de materias es –en palabras del experto de Harvard– “absurdamente” pequeño, y cada escuela tiene libertad para adoptar uno complementario, con énfasis en las artes, la tecnología o las lenguas. La metodología también está abierta a la innovación.
Marleen Westermeyer, chilena de 21 años y estudiante de Pedagogía en la Universidad de la Frontera, tuvo la oportunidad de pasar un semestre allá gracias a una beca del Ministerio de Educación finlandés. “Lo primero que llama la atención es que todos los niños y el profesor se quitan los zapatos. En otras palabras, el aula es un espacio donde no hay ni siquiera la represión simbólica de usar calzado. Tampoco se usa uniforme, el pelo puede ser largo en los hombres o de colores en las niñas, y las uñas pintadas dan igual”, comenta ella.
Ser maestro en Finlandia es más difícil que convertirse en ingeniero o doctor. Solo uno de cada diez aspirantes a estudiar pedagogía logran ingresar.

“Recuerdo una clase de literatura, de sexto, donde hablaban de Aleksis Kivi, autor de Los siete hermanos, el libro más importante del país. 
La lección consistió en pasar el video de una representación teatral de esa obra, ¡protagonizada por el profesor cuando era estudiante! Ese es el tipo de cosas que un alumno no olvida jamás”, sentencia Westermeyer.
Finlandia es uno de los países con los salones más bulliciosos del mundo y donde la palabra está menos tiempo a cargo del profesor. La estudiante chilena, que pudo ver eso, destaca además que los contenidos se trabajan como “proyectos” más que como clases lectivas, dejando tiempo al profesor para que trabaje con los rezagados, y que en el desarrollo de esos proyectos se valora la integración de diversos recursos, la cooperación y la originalidad. Por ejemplo, después de la exhibición del video donde el profesor se exponía sin pudor ante sus alumnos vino el encargo de hacer una pequeña película sobre otro libro que debían leer.
Westermeyer también recuerda que cuando se trataba de materias técnicas, como artes manuales, el nivel de los niños de 12 años era revelador. “Manejaban máquinas Bosch para trabajar la madera sin problemas, sin miedo y con total responsabilidad. Tienen la madurez para responder a la confianza que se les da”, cuenta.
“Quizás nuestro secreto es la confianza –concede la académica Emilia Ahvenjärvi–. Confiamos en que la escuela más próxima a nuestra casa será buena, en que el profesor sabrá enseñar y en que el niño aprenderá. Es una particularidad de nuestra sociedad que recién descubrimos hace un par de años, después de tratar de responder tantas veces a las preguntas sobre el secreto de nuestra educación. Yo he visto que en otros países eso no se da. Siempre hay desconfianza, necesidad de hacer rankings, de segregar, de hacer más pruebas para saber qué alumno es mejor, qué profesor es mejor, qué escuela es mejor. Las pruebas segregan y no son la solución”.
El sistema de evaluación es otra de las particularidades del esquema finlandés. Los objetivos de aprendizaje no se miden por las materias aprendidas, sino por la constante interacción de esos contenidos con otros aspectos, como la socialización o la resolución de problemas. De hecho, las pruebas formales de materias específicas suelen iniciarse recién en el quinto año de educación básica.
“Allá todo es peculiar: los niños empiezan la escuela un año más tarde, tienen jornadas más cortas, el año escolar es más breve y dejan apenas el 10 por ciento de las tareas para el hogar. Aún así, sus marcadores son los más altos . Y, además, tienen más tiempo para jugar y hacer actividades extraescolares, algo que, como muestran las investigaciones, es casi tan importante para el desarrollo como la educación formal”, destaca Wagner, coautor de El fenómeno finlandés.
Este experto se ha transformado en uno de los mayores críticos del sistema estadounidense, basado en tratar de obtener buenos resultados en las mismas pruebas donde Finlandia se destacó sin proponérselo. “Seguimos creyendo que incrementar los puntajes en las pruebas mejorará el desempeño de un país. Y el problema es que esos resultados no nos dicen absolutamente nada sobre el mundo del trabajo o la capacidad de los ciudadanos para adaptarse al siglo XXI –afirma–. En segundo lugar, como profesores hacemos apuestas tan altas por esas pruebas que estamos pervirtiendo los incentivos de nuestro sistema educativo. ¿Por qué? Porque realmente hay un solo currículo en nuestra escuela: la preparación de las pruebas. En Estados Unidos estamos muy equivocados, y lo peor es que casi todo el mundo nos está siguiendo”.
La Ocde, creadora de las pruebas Pisa, también tiene claro que la evaluación debe cambiar. De hecho, el test que se aplica cada tres años viene aplicando categorías nuevas, como una enfocada a medir el grado de felicidad y otra sobre la resolución de problemas en forma creativa.
En el caso de Colombia, los estudiantes de colegios del país obtuvieron el último lugar en nuevos resultados de pruebas Pisa. Los resultados muestran una relación directa con el entorno socio-económico de los jóvenes. (Vea la noticia aquí)
La inmigración, un desafío
Mientras tanto, los profesores finlandeses siguen liderando un constante proceso de autocuestionamiento e innovación. “Tenemos nuevos desafíos, como integrar a la inmigración –dice Emilia Ahvenjärvi–. Debemos capacitar al profesorado para esa realidad, y por eso es importante estrechar lazos con el resto del mundo. Hoy, el intercambio en educación es para nosotros un sector económico más”.
En Finlandia no se preguntan demasiado sobre los índices internacionales que los revelaron al mundo en el 2000, pero que en el 2012 los sacaron de los primeros puestos del ranking Pisa, cediendo espacio a naciones asiáticas. En el país escandinavo están ocupados planteándose objetivos que todavía no tienen medición.
“Todos los que trabajamos en educación sabemos que las pruebas se pueden trucar, preparar. Y eso es lo que pasa en Corea o Singapur. He visto a los niños pasar diez horas al día preparando un test internacional. Eso no es educación”, critica Wagner.
Él, que ha recorrido el mundo para atestiguar las fortalezas de los diferentes sistemas de enseñanza y que es toda una autoridad de la prestigiosa Universidad de Harvard, confiesa entre risas culpables: “Yo no me sé el Teorema de Pitágoras, porque nunca nadie me dijo para qué podía servirme. Lo que Finlandia entendió antes que nadie es que la era del conocimiento se acabó. Ya no tiene valor saber más que la persona que tienes al lado, porque esa persona puede ‘googlear’. Vivimos en la era de la innovación, en la que hay que saber aplicar lo que se sabe. Eso es lo que lleva a aprender”.
CLAUDIA GUZMÁN V.
El Mercurio (Chile)

El Fenómeno de Finlandia - Educación

sábado, septiembre 27, 2014

Las Metas de Gina Parody al posesionarse como Ministra de Educación

Se acabará la doble jornada escolar

La ministra Gina Parody busca que la Unesco declare a Colombia país libre de analfabetismo.

en http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/la-ministra-de-educacion-gina-parody-en-entrevista-con-el-tiempo/14530341 
 
Dos objetivos adicionales de la ministra Parody son fomentar el bilingüismo y acabar con las 'universidades de garaje'. Aquí en el colegio Campo David.
Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO
Dos objetivos adicionales de la ministra Parody son fomentar el bilingüismo y acabar con las 'universidades de garaje'. Aquí en el colegio Campo David.
“Una de mis metas es que Colombia sea declarada libre de analfabetismo. El índice será reducido al 4 por ciento, que es la cifra que estableció la Unesco”.
El anuncio lo hace en esta entrevista la ministra de Educación, Gina Parody. Revela que el presidente Santos firmará en los próximos días un acuerdo con Ecopetrol, que dará 60.000 millones de pesos para financiar alfabetización.
Precisa además que la financiación de su programa educativo requiere 4 billones de pesos, que los obtendrá de la elevación a 1 por ciento de lo que produce Cree, para destinarlo exclusivamente a educación en forma permanente y de parte de los ingresos que el Estado recibirá por la proyectada reforma tributaria.
También explica el resto de sus metas como ministra: educación obligatoria hasta el grado 11, jornada única escolar, estímulos al magisterio, aumento de escuelas, mayor calidad en la educación tanto básica como superior y universitaria, eliminación de las ‘universidades de garaje’ e impulso al bilingüismo en la educación.
“El reto es gigantesco porque la meta es alta: Colombia, la nación más educada en el 2025. Tenemos cinco líneas de acción: excelencia docente, jornada única, no alfabetismo, Colombia bilingüe y educación superior con tres retos: acceso, calidad y pertinencia. La tarea es mayúscula.
¿De dónde viene la importancia de la jornada única?
Ahí nace la desigualdad en Colombia. Los niños de familias con recursos estudian ocho horas o más, y los que no los tienen estudian cinco o menos. Eso lo que nos está diciendo es que el futuro de un niño depende del hogar donde nace, y lo que tenemos que hacer es que todos los niños tengan igualdad de oportunidades. La paz seguramente se va a firmar en La Habana, pero la educación es la que va a construir la paz en Colombia. Y es a través de la educación como vamos a tener equidad. Entonces la jornada única es un elemento central para tener mejor educación. Eso implica la construcción de más colegios.
¿Cuántos más planea construir?
Serán 80 colegios más cada año, en todo el país. Hoy tenemos 12.845 colegios. Bogotá es un territorio difícil porque no hay tierra. El alcalde Petro no ha podido cumplir su meta de colegios por falta de tierra. El Distrito no la tiene.
¿Cuáles son las cifras para la jornada única?
En el sistema escolar hay 10 millones de niños. Tenemos 8,9 millones de niños en el oficial. Ahí necesitamos ampliar docentes y alimentación. Son tres estrategias: más colegios, más docentes y al niño hay que darle almuerzo.
¿Qué financiación requiere todo ese programa?
Cuatro billones de pesos.
¿Y cómo obtendrá semejantes recursos?
En el Congreso de la República. En la reforma tributaria que el Gobierno está preparando viene una gran partida para educación. Quienes más recursos tienen deben aportar a la paz, a la equidad y a la educación. El Presidente lo ha dicho: más que una reforma tributaria, es una gran reforma social, que al final nos va a beneficiar a todos los colombianos.
¿Qué tan grave es el problema de la falta de preparación de los docentes?
Tenemos buenos docentes, pero también hay que incentivarlos y estimularlos. La escala salarial es muy plana. No tiene ningún tipo de estímulo. Queremos becar por lo menos a una tercera parte de los actuales maestros para que puedan hacer maestrías o doctorados.
¿Cuántos maestros y maestras hay en Colombia?
Son 330.000. Solo 94.000 tienen maestría y doctorado.
Queda un porcentaje grande…
Una discusión que hoy tenemos es cómo debe ser la evaluación de docentes. Es un punto central; debe ser una evaluación que vaya más allá de un examen y que no sea un castigo sino una oportunidad de mejorar la educación.
¿La falta de buenos salarios no puede ser una de las causas de la deficiencia?
Ese es un diálogo que vamos a tener permanentemente. Hoy, los maestros no están equiparados con todos los profesionales en Colombia. Tenemos que caminar hacia una nivelación salarial. El año pasado tuvieron un punto por encima del alza del salario que aprobó el Gobierno para todos los funcionarios, y este esfuerzo debe continuar.
¿Cómo proyecta erradicar el analfabetismo?
Colombia todavía tiene un 6 por ciento de la población analfabeta. Son 2.680.000 personas mayores de 15 años. Cifra altísima. Si uno está hablando de Colombia la más educada, no puede tener tantos analfabetas.
¿Imposible de lograr la meta?
Ya estamos avanzando. En los primeros cuatro años de gobierno, 500.000 personas fueron alfabetizadas. Ahora queremos alfabetizar a 800.000 más. En los próximos días, el presidente Santos va a firmar con Ecopetrol un acuerdo que nos dará 60.000 millones de pesos para financiar la alfabetización de 100.000 personas.
Si el índice hoy es del 6 por ciento, ¿usted aspira reducir el analfabetismo a cuánto?
Al 4 por ciento, y así Colombia podría ser declarado un país libre de analfabetismo, porque esa es la cifra que establece la Unesco. Esa es una de mis metas como ministra de Educación: que Colombia sea declarada libre de analfabetismo.
La educación en Colombia es parcialmente obligatoria.
Sí. Lo es hasta el grado noveno. Aspiro a que lo sea hasta el grado 11. Es una propuesta que tiene el partido de ‘la U’ que a mí me gusta mucho.
"Son 2.680.000 personas mayores de 15 años. Cifra altísima. Si uno está hablando de Colombia la más educada, no puede tener tantos analfabetas", dice la ministra.
¿Que podría llevarla al Congreso?
Nos gustaría incluirla como parte del Plan Nacional de Desarrollo que se va a centrar en que Colombia sea una nación más educada.
¿Hoy estamos mal en materia de calidad?
Nos falta mucho en calidad.
¿Y en qué consiste su programa sobre bilingüismo?
Es una necesidad de Colombia y de todos los países que están aspirando a ser mucho más competitivos. En nuestro país, solo el 2 por ciento de los muchachos que salen del colegio hablan inglés. Y solo el 6 por ciento de la universidad. Hoy, solo dos colegios oficiales sacan buenos bilingües: el Alexander von Humboldt y la Institución Educativa Junín.
¿Y cómo impondrá el bilingüismo?
Metodología y docentes. En el Sena ya lo probamos: contratamos un grupo de personas cuya lengua madre era el inglés para que acompañaran a nuestros docentes, a subir su nivel en ese idioma. Y fue exitoso. Voy a comenzar a traer estos voluntarios a las escuelas normales, donde se forman buena parte de los docentes del país.
¿Las escuelas normales están mal?
No, son muy buenas, pero Colombia no tiene cultura de un segundo idioma, y eso es lo que tenemos que mejorar. Allí se forman nuestros docentes.
¿Cuáles son los obstáculos para que un joven llegue a una universidad?
Primero, que no logra pasar el examen de admisión. Si mejoramos la educación básica y media, habrá jóvenes mejor preparados para acceder a la universidad.
Pero es que el problema también es la falta de cupos…
Esa es la segunda barrera. Parte del Cree (Contribución Especial de Renta para la Equidad) destinado a educación nos va a permitir ampliar la oferta de cupos. Tienen que ser cupos de calidad, en donde nos falta mucho. Tenemos 286 instituciones de educación superior, y de esas solo 33 están acreditadas como instituciones de alta calidad por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA). Tenemos que lograr que muchas más se acrediten.
El Cree es transitorio. Solo fue creado para tres años. ¿Qué va a hacer?
Hay un debate en comisiones terceras sobre ese punto del Cree. Creo que debe dedicarse ese punto solo para educación y volverlo permanente.
¿Cuánto significa ese punto?
Son 1,2 billones de pesos. Para educación superior es muy importante esa suma. Hay un proyecto de ley que establece que ese punto se convierta en un punto permanente. El proyecto ya ha sido aprobado en dos debates. Va bien.
¿Aquí también se requiere una evaluación de lo que existe?
Hacia allá tiene que ir el país. La evaluación tiene que ser una cultura en Colombia que nos permita saber en dónde estamos, para saber a dónde vamos. No una cultura de castigo, sino una cultura de mejoramiento. Tenemos que familiarizarnos con las pruebas del Icfes, por ejemplo, porque si no, nos llegan las pruebas internacionales y nos rajamos. Además vamos a transitar rápido hacia pruebas en computador.
¿Qué se requiere para abrir nuevos cupos en la Universidad Nacional?
La Nacional ha sido una de las más reacias a tener nuevos cupos porque necesitan financiación. Cada cupo cuesta 21 millones de pesos al año. Por eso es indispensable el punto que pedimos del Cree. En la Nacional se están construyendo nuevas sedes; acabamos de aprobar un proyecto para una nueva sede en Villavicencio.
El Congreso acaba de realizar un debate sobre las llamadas ‘universidades de garaje’. ¿Qué se va a hacer?
Una facultad no puede abrir un programa si no ha surtido un primer paso que se llama “registro calificado”. Menos se puede abrir una universidad.
¿Tiene herramientas para combatir a las ‘universidades de garaje’?
No. Vamos a pedir medidas cautelares y más herramientas. El Ministerio tiene la función de inspección y vigilancia para proteger el derecho a la educación de calidad de los alumnos. Necesitamos las medidas cautelares para intervenir esas universidades y suspenderlas hasta cuando el proceso de revisión haya terminado. Vamos a presentar ese proyecto para suspender transitoria o temporalmente universidades que no cumplan con los parámetros establecidos por la ley.
¿Cuántas ‘universidades de garaje’ hay en Colombia?
Hasta hoy tenemos 160 sanciones. El propósito es acabar con las ‘universidades de garaje’, con un proceso de inspección y vigilancia que esté acorde con la calidad de la educación superior que requiere el país. A esto le vamos a poner toda la atención para no engañar a los jóvenes.
¿Sus metas en educación universitaria?
Acceso con equidad; más cupos; más calidad.
‘Es necesario reconocer la diferencia’
¿Qué tan responsable es el Gimnasio Castillo Campestre del suicidio del niño Sergio Urrego, debido al hostigamiento que sufrió por su homosexualidad?
La Secretaría de Educación de Cundinamarca, que es la competente para este caso, tiene que estudiar si se violó la ley de convivencia. Si lo hizo, hay sanciones que van desde la amonestación pública hasta cancelar la licencia de funcionamiento.
¿Qué debe hacer un colegio cuando un niño o una niña es homosexual?
La discriminación, por razón de sexo, raza o religión, está prohibida por la Constitución. Lo que los colegios tienen que hacer es convertirse en territorios de paz en donde no haya matoneo porque un color distinto de piel, una religión distinta o una condición sexual distinta. El colegio tiene que ser el oasis de los niños, un territorio de amor, de paz, de calidez…
¿Qué hacer para lograrlo?
Para que la sociedad avance, es necesario reconocer que hay mucha gente diferente, que piensa distinto, que puede haber conflictos, pero que se tienen que solucionar de manera pacífica. Colombia debe dejar de ser un país violento en todo sentido. Tenemos que avanzar hacia una sociedad en donde el respeto sea importante, y que mi derecho debe ir hasta cuando comienzan los derechos de los demás. Eso a veces no lo tenemos claro los colombianos. Este caso dolorosísimo del niño nos invita a aprender que nos tenemos que respetar dentro de la diferencia.
YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO